lunes, 14 de septiembre de 2015

El Quijote. 2ª parte. (Capítulos 60-72). Reto.

Capítulo 72 

En este capítulo Cervantes quiere dejar claro que su Quijote no es el de Avellaneda.

En el mesón, nuestros amigos conocen con un huésped que se llama Álvaro Tarfe, que, según cuenta el Quijote de Avellaneda, fue un hombre que se encontró con don Quijote en Zaragoza. Don Quijote se acerca a preguntarle si se parece al Caballero de la Triste Figura que conoció en aquella ciudad, y Álvaro dice que no. Entonces le pregunta Sancho si él se parece al escudero y el hombre también lo niega.  Sancho le rebela que ellos son los verdaderos, y el hombre tras escucharles les cree. Sacado de su error, don Quijote le pide que declare...

"...ante el alcalde deste lugar, de que vuestra merced no me ha visto en todos los días de su vida hasta agora y de que yo no soy el don Quijote impreso en la segunda parte, ni este Sancho Panza mi escudero es aquél que vuestra merced conoció.
-Eso haré yo de muy buena gana -respondió don Álvaro-".

Y así queda declarado ante el alcalde que don Álvaro Tarfe "no conocía a don Quijote de la Mancha, que asimismo estaba allí presente, y que no era aquél que andaba impreso en una historia intitulada: Segunda parte de don Quijote de la Mancha, compuesta por un tal de Avellaneda, natural de Tordesillas. Finalmente el alcalde proveyó jurídicamente; la declaración se hizo con todas las fuerzas que en tales casos debían hacerse, con lo que quedaron don Quijote y Sancho muy alegres, como si les importara mucho semejante declaración".

Tras esto siguen su camino y por la noche Sancho termina con los mil azotes que desencatarán a Dulcinea. Al día siguiente, por fin, llegan a su aldea.

Capítulo 71 

Por el camino a su pueblo, Sancho se queja de que siempre ha de andar salvando a doncellas dándose azotes de manera gratuita. Don Quijote le dice que tiene mucha razón, por lo que él le pagará por cada azote que se de por salvar a su amada Dulcinea. Sancho pone el precio de un cuartillo por cada azote y le entran prisas por empezar así que promete comenzar esa misma noche. Cuando Sancho empieza con los golpes un cuartillo le parece poco y pide medio real, lo que don Quijote acepta. Pero Sancho, pillastre, cree que mejor sería dárselos a los árboles que a él mismo, así que hace creer a su señor que se azota cuando en realidad no pasa de ocho azotes:

"Pero el socarrón dejó de dárselos en las espaldas, y daba en los árboles, con unos suspiros de cuando en cuando, que parecía que con cada uno dellos se le arracaba el alma. Tierna la de don Quijote, temoroso de que no se le acabase la vida, y no consiguiese su deseo por la imprudencia de Sancho, le dijo:
-Por tu vida, amigo, que se quede en este punto este negocio, que me parece muy áspera la medicina, y será bien dar tiempo al tiempo; que no se ganó Zamora en una hora. Más de mil azotes, si yo no he contado mal, te has dado: bastan por agora; que el asno, hablando a lo grosero, sufre la carga, mas no la sobrecarga.
-No, no, señor -respondió Sancho-, no se ha de decir por mí: a dineros pagados, brazos quebrados. Apártese vuestra merced otro poco y déjeme dar otros mil azotes siquiera, que a dos levadas déstas habremos cumplido con esta partida, y aún nos sobrará ropa".

Tras acabar con la tanda de azotes, llegan a un mesón (que don Quijote no confunde con castillo) donde ven unas pinturas de Dido y del rapto de Elena, y Sancho apuesta a que pronto serán sus aventuras las que serán pintadas.


Capítulos 60-70


Manteniendo mi promesa, como haría un buen caballero andante, durante mi descanso he seguido con El Quijote, un reto que estoy a punto de acabar. ¿Pero qué les ha sucedido a nuestros amigos entre los capítulos 60 y 70? Pues un poco de todo, lo más importante: don Quijote va a abandonar las andanzas de caballero. ¿Por qué? Pues porque…

Lo primero que hace don Quijote al abandonar la venta mal surtida del capítulo 59, es poner rumbo a Barcelona, pero sin tocar Zaragoza (este punto es muy importante para quitar la razón a Avellaneda). Durante el camino insistirá mil veces a Sancho para que se dé los azotes que en teoría desencantarán a Dulcinea, pero Sancho siempre le da largas. Le entiendo.

Se tropiezan con unos bandoleros de los que se harán amigos y en su compañía irán a Barcelona. Una vez allí se alojarán en la casa de un señor principal, don Antonio, que sabiendo de quienes se trata no perderá la ocasión de hacerles una burla. Dice tener la estatua de una Cabeza Encantada que responde a todo lo que se le pregunta al oído, pero resulta que la cabeza no dice más que obviedades, cosa de la que solo parece darse cuenta Sancho:

El último preguntante fue Sancho, y lo que preguntó fue:
—Por ventura, cabeza, ¿tendré otro gobierno? ¿Saldré de la estrechez de escudero?¿Volveré a ver a mi mujer y a mis hijos?
A lo que le respondieron:
—Gobernarás en tu casa; y si vuelves a ella, verás a tu mujer y a tus hijos; y, dejando de servir, dejarás de ser escudero.
—¡Bueno, par Dios! —dijo Sancho Panza—. Esto yo me lo dijera: no dijera más el profeta Perogrullo
”.

Dice Cide Hamete que, más adelante, don Antonio habrá de revelar el truco (pues es un truco) para no hacer enfadar a la Inquisición.

Un día van a visitar las galeras, que don Quijote y Sancho no las conocían, y allí les ocurre alguna aventura, como la de encontrarse a la hija del morisco Ricote, hombre a quien conocimos en el capítulo 54 de esta segunda parte.

Pero una mañana paseando por la playa don Quijote se encuentra con el Caballero de la Blanca Luna (que, por supuesto, no es otro que el bachiller Carrasco, aunque don Quijote no le reconoce) que le reta a un combate. En esta ocasión es don Quijote quien acaba con los huesos en el suelo, y dando su palabra de caballero promete obedecer las condiciones de su oponente: se retirará durante un año de la caballería y tornará a su pueblo.

De regreso a su tierra, pasan por donde se habían encontrado con las muchachas que querían recrear el ambiente pastoril de una nueva Arcadia y don Quijote decide que se harán pastores durante ese año en que no podrá tomar las armas: 

—Éste es el prado donde topamos a las bizarras pastoras y gallardos pastores que en él querían renovar e imitar a la pastoral Arcadia, pensamiento tan nuevo como discreto, a cuya imitación, si es que a ti te parece bien, querría, ¡oh Sancho!, que nos convirtiésemos en pastores, siquiera el tiempo que tengo de estar recogido. Yo compraré algunas ovejas, y todas las demás cosas que al pastoral ejercicio son necesarias, y llamándome yo el pastor Quijotiz, y tú el pastor Pancino, nos andaremos por los montes, por las selvas y por los prados, cantando aquí, endechando allí, bebiendo de los líquidos cristales de las fuentes, o ya de los limpios arroyuelos, o de los caudalosos ríos (…). Las pastoras de quien hemos de ser amantes, como entre peras podremos escoger sus nombres; y, pues el de mi señora cuadra así al de pastora como al de princesa, no hay para qué cansarme en buscar otro que mejor le venga; tú Sancho, pondrás a la tuya el que quisieres.
—No pienso —respondió Sancho— ponerle otro alguno sino el de Teresona, que le vendrá bien con su gordura y con el propio que tiene, pues se llama Teresa
”.

Esa noche cuando se echan a dormir unos salteadores les llevan a la fuerza al antiguo castillo de los duques. Allí son víctimas de la última burla de los nobles.

Ven que la antigua enamorada de don Quijote, Altisidora, ha muerto y reposa en un túmulo, y le dicen a Sancho que la única manera de volverla a la vida es que le den de bofetadas y pellizcos, pero Sancho se opone:

 “¡Esas burlas, a un cuñado, que yo soy perro viejo, y no hay conmigo tus, tus!”. 

Pero tras pedírselo don Quijote cede y devuelve a Altisidora a la vida. Otra nueva burla de los duques a nuestros amigos, pero dice Cide Hamete, y con razón, que “tiene para sí ser tan locos los burladores como los burlados, y que no estaban los duques dos dedos de parecer tontos, pues tanto ahínco ponían en burlarse de dos tontos”.

Una vez “revivida”, Altisidora va a ver a don Quijote y a Sancho, y si bien empieza contándoles que estuvo a las puertas del infierno, donde los diablos imprecaban contra El Quijote de Avellaneda, acaba confesando a don Quijote, airada, que jamás murió por él pues nunca le amó. 

Tras estos acontecimientos siguen camino a su pueblo.

38 comentarios:

  1. Si te digo la verdad, yo lo hubiera dejado hace mucho. Me hubiera aburrido de tanto Quijote. Un beso.

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    1. Esta segunda parte está muy bien. Tienes que animarte en algún momento :-)
      Besos!

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    1. Ya casi no queda nada, un par de semanas :-)
      Un beso!

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    1. Cuatro capítulos y lo acabo, un suspiro :-)
      Besos!

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  4. Mucho animo, yo lo léi hace años y me gusto mucho mas de lo que creia!
    Besitos

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    1. Me ha pasado lo mismo, creí que me iba a costar horrores y para nada :-)
      Besos!

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    1. Poquito a poco no se hace nada pesado :-)
      Besos!

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    1. Muy poquito, al final lo voy a cerrar con pena :-)
      Un beso!

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  7. Yo este año lo tengo muy abandonado !
    Besos.

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    1. Pues para otro, cuando apetezca más :-)
      Un beso!

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  8. Bienvenida¡¡¡¡
    Espero que tus vacaciones hayan sido fabulosas¡¡
    qué poquito te queda para terminar el Quijote¡¡¡
    Besos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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    1. Gracias, Francis! Desde luego no me quejo de las vacaciones jejeje
      Y no he abandonado a Sancho y a don Quijote, he seguido con ellos cada semana jejeje
      Un besazo!

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  9. Te admiro! te estás leyendo el Quijote!!!! wow me das envidia y todo

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    1. Está mucho mejor de lo que parece, sobre todo esta segunda parte :-)
      Besos!

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  10. Bienvenida!!! No te queda nada ya :-)
    Besos

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    1. Gracias Mientras Leo! :-)
      Estoy deseando saber cómo acaba la aventura jejeje
      Besos!

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  11. Yo creo que lo leí en el colegio. No me acuerdo muy bien de todo, pero sí tengo el recuerdo de, aunque fue pesado, quedarme con un buen sabor de boca.
    Besos.

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    1. La primera parte sí que tuvo partes que se me hicieron pesada, pero con esta segunda me lo he estoy pasando muy bien. Como dices, me va dejando muy buen sabor de boca :-)
      Besos!

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  12. Hola, mucho animo, te queda poco y cuando lo hagas será increíble, yo sería incapaz.
    Muchos besos, nos leemos.

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    1. La verdad es que sí, al principio creí que abandonaría pero cuando empiezas te engancha jejeje
      Besos!

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  13. Hola!
    Sigo sorprendida de lo que te curras está sección.
    Ya queda menos para terminarlo.
    UN beso

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    1. Cuatro capítulos y se acaba, y creo que lo voy a echar de menos jajaja
      Besos!

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  14. Hola Atalana, me alegro de verte de nuevo por aquí :) Veo que has sido aplicada y has seguido con el hidalgo :)
    Besos!

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    1. Yo también me alegro mucho de veros, os echaba de menos :-)
      Sí que he seguido con el hidalgo y me lo estoy pasando muy bien, quién me lo iba a decir! :-)
      Besos, Laura!

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  15. Me alegra de que lo continúes y con esa constancia ^^
    Un beso!

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  16. Hola, atalanta, vas sin prisas pero sin pausa. Quiza deba hacer algo así para leermelo, aunque leyendo tus resumenes lo veo más facil y divertido, animo que ya queda menos, besos.

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    1. La verdad es que poquito a poco no cansa nada, y esta segunda parte está muy muy bien. A ver si te animas :-)
      Besos!

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  17. hola ya veo que sigues con el Quijote la verdad que es admirable solo espero que en su conjunto lo disfrutes chao

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    1. Está muy bien, casi lo he acabado y estoy segura de que volveré a leerlo en algún momento :-)
      Besos!

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