jueves, 13 de marzo de 2014

Contra aquellos que nos gobiernan (Lev Tolstói)

AUTOR: Lev Tolstói
TÍTULO ORIGINAL: Rabstvo nasego vremeni
GÉNERO: Ensayo
AÑO: 1900

RESUMEN: En este ensayo el autor se ocupa de de muchos de los asuntos que hoy nos preocupan: el retorno a la naturaleza, la salud, la libertad, la dignidad moral, el trabajo enriquecedor, la felicidad.

TEMAS y OPINIÓN PERSONAL: Hoy aparco la novela y vengo a hablaros de un ensayo: Contra aquellos que nos gobiernan. Un libro en el que Tolstói, expresa de manera lúcida y sencilla sus opiniones sobre las penalidades de la vida de la gente y la responsabilidad que en ello tienen los gobiernos. Lo más escalofriante del manuscrito es que prácticamente todo lo que expresa sería trasladable a la época actual.

Tolstói es uno de los grandes escritores rusos que siempre será recordado por haber dado a la humanidad grandes obras como son Guerra y paz o Ana Karenina. El escritor, de joven díscolo y juerguista, cambió radicalmente en su etapa final. Tuvo conocimiento de las ideas de Thoreau que le influyeron grandemente, y percibió cómo muchas de las cosas a las que antes había dado una gran importancia no eran más que banalidades. Se retiró a vivir con tranquilidad a un pequeño pueblo (Yásnaya Polyana) renegando de su pasado. Hacia el final de su vida, en 1900, escribió Contra aquellos que nos gobiernan, muriendo en 1910 a la edad de 82 años.

El escritor y pensador nos habla en este libro de cómo ve en los gobiernos a los culpables de muchas de las miserias de las personas. Gobiernos que no buscan el bien de la gente, sino únicamente su perpetuación en el poder, sirviéndose de los impuestos como una forma para su supervivencia y de presión en la masa popular:

En Rusia, por ejemplo, se toma a la nación la tercera parte de sus rentas. Sin embargo, en la educación pública, la más importante de todas las necesidades, apenas se emplea un dos por ciento del total recaudado (…) El ochenta por ciento de las rentas del Estado se destina (…) para el ejército, la construcción de vías estratégicas, fuertes y prisiones, el mantenimiento del clero, la corte, los oficiales y los funcionarios, es decir, para el bienestar de cuantos tienen por cometido operar o garantizar la recolección e inversión de estas formidables sumas de dinero. Lo mismo sucede no solo en Persia, Turquía y la India, sino también en todas las sociedades cristianas (…) En todas partes los gobiernos exprimen al pueblo, le toman cuanto pueden dar sin medir nunca sus exigencias por la necesidades de la sociedad”. 

Ahora, voy a proponer unos pequeños cambios en el texto anterior, y donde pone “vías estratégicas, fuertes y prisiones” voy a poner, por ejemplo, aeropuertos, toros y juegos olímpicos; y donde pone “la corte”, voy a añadir partidos políticos. Y si lo volvemos a leer… ¡voilá! He traído al presente un texto del siglo pasado.

Plantea, el autor, cómo la gente se cree libre, pero asegura que esto no es más que una ilusión pues en realidad no es sino una vida vivida en una moderna esclavitud:

En su forma primera, la esclavitud no era otra cosa que un medio para obligar a los hombres a trabajar. Después de haber revestido diversos aspectos que la disimulaban más o menos —propiedad de la tierra, impuestos, propiedad de los bienes de consumo y de los bienes de producción— la esclavitud vuelve a su antigua forma apenas modificada: la obligación de trabajar del modo y en la actividad que otros decidan”.

En Rusia se abolió la servidumbre cuando todas las tierras estaban ya en poder de las clases altas (...) No se inutiliza un instrumento de servidumbre hasta que no hay otro preparado, y es importante saber que nunca faltan tan terribles instrumentos”.

Aboga por una anarquía, porque lo mejor es vivir sin un gobierno que lo único que hace es esclavizar y oprimir mediante la violencia y los impuestos a su población. El mal de las sociedades son los gobiernos y la violencia. Los gobiernos se valen de esta para someter a los ciudadanos que se rebelan contra ellos. Asegura que los gobiernos tratan a sus ciudadanos como incapaces que no podrían hacer nada bien por sí mismos. Afirma Lev Tolstói que el hombre puede vivir perfectamente usando su raciocinio y son los gobiernos los que se lo impiden:

Una de dos: o los hombres son o no son seres racionales. Si no son racionales no cabe establecer entre ellos diferencias acerca de su razón, y entonces todo deberá regirse por la violencia, sin que haya motivo alguno para conceder a uno y no a todos el derecho de usar la violencia. Esto es la condenación de los gobiernos. Pero si los hombres son racionales, sus relaciones deben estar fundadas sobre la razón y no sobre la violencia de aquellos de entre ellos que, por azar, se apoderaron del poder. Esto también condena la existencia de los gobiernos”.

Defiende igualmente la supresión de la propiedad privada, que ha sido “inventada” por los ricos y que es en realidad a los únicos que beneficia. Parece que con ideas como esta está en la línea comunista, pero os aseguro que los capitalistas no son los únicos que ejercen de diana de sus palabras.

Entona los principios del decrecimiento (aunque entonces él no lo sabía) y proclama que hay que
Tolstói junto a Gorki en Yásnaya Polyana
Fuente de imagen: Wikipedia
volver a la vida sencilla y que todos los lujos innecesarios no son sino parte de las cadenas que nos esclavizan. Muchos de estos lujos provienen además de la sangre del pueblo, pues las condiciones laborales del tiempo son penosas, y de su falta de libertad. En la actualidad podemos pensar en qué modo ha sido producido todo lo que manejamos día a día (alimentos, tecnología, prendas de vestir…), muy especialmente lo proveniente de países pobres y que inunda nuestro barato modelo de consumismo.

La luz eléctrica, los teléfonos, las exposiciones universales, todos los jardines de la arcadia con sus conciertos y sus diversiones, los cigarros y las cajas de cerillas, los tirantes y hasta los automóviles… todo eso me parece muy bien, pero que desaparezcan para siempre todas esas cosas junto con los ferrocarriles y las fábricas de telas, si para perdurar todos esos manantiales de placeres y de comodidades, en provecho de una minoría privilegiada, el noventa y nueve por ciento de la humanidad debe permanecer en la esclavitud”.

Un libro lleno de ideas interesantes y expuestas de forma sencilla que nos hará reflexionar, estemos o no de acuerdo con su tesis. Es un libro corto pero que contiene numeros pensamientos agudos y punzantes (los arriba mencionados son solo una parte). Un libro que enciende una chispa en un momento en el que se vive el desencanto del que otrora fue el estado del bienestar, un momento en el que los políticos y la corrupción son percibidos como unos de los principales problemas de la sociedad.

Una obra de rebeldía e inconformismo que ve una posibilidad de mejora en la vida del hombre.

Muchas de las ideas de Tolstói influyeron en M. Gandhi.

¿LO RECOMENDARÍA?:
Sin duda. Indispensable.

VALORACIÓN:

10 comentarios:

  1. Los ensayos y yo no nos llevamos demasiado bien, este lo dejo pasar.
    Besos!

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    1. Pues nada, si no te gustan los ensayos a por otro entonces.
      Nos leemos :-)
      Un beso!

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  2. A pesar de tu recomendación yo con este libro no creo que me anime, no es una lectura que me llame mucho aunque de este autor sí quiero leer Guerra y paz
    Besos

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    1. Leí Guerra y Paz hace algún tiempo y la verdad es que se me hizo bastante pesado. Me gustó muchísimo más Ana Karenina.
      Besos!

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  3. No soy muy de ensayos, pero este lo voy a tener en cuenta, sobre todo si dices que la escritura del autor es sencilla. Parece que este libro tiene el encanto de los clásicos literarios: la capacidad de permanecer a través del tiempo.
    Besos:)

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    1. Las ideas que expone lo hace de forma muy sencilla y directa, nada de divagaciones ni embrollos. Y además es muy cortito, 125 páginas en letra grande. Si te interesa el tema que trata, te lo recomiendo.
      Besos!

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  4. Pues yo confieso que Tolstói es de esos autores que me han costado siempre bastante, al menos en cuanto a novela. Quizá por temática y por los fragmentos que nos dejas, me vaya mejor con el ensayo, porque sí que tiene pintaza, y parece más accesible.

    Tomo nota, que habrá que darle otra segunda oportunidad :)

    Besines!

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    1. Creo que si le das una segunda oportunidad a Tolstói con el ensayo :-) te gustará
      Un beso!

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  5. Y el libro era de 1900.

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    1. Eso es lo increible: en un siglo seguimos prácticamente igual.
      Un saludo!

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